Jurisprudencia Aplicable

Inicio

Normativa

El consumo

Fabricante

Producto

Tipo de producto

Servicios

Responsabilidad

El juicio

Contacto
fondo
Relación de consumo
Consumidor
Tercero - by stander
Persona Jurídica
Cadena de distribución
Publicidad
Seguridad
Información
fondofin

Publicidad

“No es dable aceptar que la aplicación del producto debe considerarse totalmente inocua como pretende sostenerlo la demandada y así lo promociona en su propaganda, generando una imagen de confiabilidad que pueda determinar al usuario a dejar de observar pautas necesarias, cuando no fundamentales, para no afectar el tratamiento propuesto” (C. Nac. Civ., sala A, 17/4/1979, "Estancias del oeste, S.A. v. Bayer Argentina S.A.", 17/4/1979, RDCO, t. 13, p. 127).
“La preponderante influencia que ejerce una campaña publicitaria llamada, no solamente a crear confianza respecto de la eficacia del producto que se promueve, sino que también en cuanto a su incidencia por su aplicación: una inadecuada información al respecto, consecuencia dañosa puede por ello para mí generar responsabilidad” (C. Nac. Civ., sala A, 17/4/1979, "Estancias del Oeste, S.A. v. Bayer Argentina S.A.", 17/4/1979, RDCO, t. 13, p. 127).
“El fabricante se dirige espontáneamente al usuario, no sólo a través de las garantías que otorga, sino también por medio de la propaganda” (C. Nac. Com., sala D, 29/7/1983, "Corlatti, S.A., Juan v. Marshall Argentina S.A.", LL 1984-A-387).
“No obstante, al confiar el demandante en lo informado en la publicidad sobre el aumento de peso de las reses -lo que no aconteció- compró el producto de la demandada. Es decir, al momento de contratar la compra del elemento tuvo preponderancia el resultado asegurado del uso del producto comercial sin advertencias o contraindicaciones. En relación a la denunciada violación del art. 1198 CCiv., esta Corte tiene dicho que los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsión (Ac. 60.923, sent. del 1º/10/96). Ello, aplicado al caso, nos lleva a sostener que el accionante bien podía esperar el aumento de peso prometido en los bovinos, lo que no sucedió, vulnerando los postulados de la buena fe negocial” (Sup. Corte Buenos Aires, 17/11/1999, “Mayo, Carlos D. v. Farquimia S. A.”, LLBA 2000-450).
“Tocante al tema de la información y publicidad, la responsabilidad del anunciante o prestador de servicios, aunque no medie una relación contractual con el consumidor, provendrá de una acción directa, de naturaleza contractual, que le permitirá al consumidor exigir al anunciante -con quien no contrató-, el "cumplimiento de las mencionadas precisiones o bien, en su caso, el resarcimiento de los daños que el incumplimiento de las mismas le haya ocasionado” (C. Nac. Civ., sala K, 29/12/1999, "Castro, Alba María Patricia v. Editorial Perfil, S.A. s/sumario", ED, ejemplar del 13/10/2000).
 “La publicidad, que incita a consumir sin darle oportunidad al destinatario de poder reparar sobre las verdaderas bondades del bien que se ofrece (Messina de Estrella Gutiérrez, Graciela N. "La responsabilidad civil en la era tecnológica", Abeledo Perrot, pags. 82/83)” (C. 1ª Civ. y Com., Lomas de Zamora, sala II, 16/7/2002, "Aldecoa, Oscar v. Firestone de Argentina S/ daños y perjuicios").
“Luego, tenemos que -aunque indirectamente lo haga a través de concesionarios- el fabricante incide en el mercado: salvo excepciones, no es un artesano que concrete productos en el plano estrictamente individual (v. gr. coleccionistas). Es decir -y esta es la realidad, que es lo que interesa desde Parménides hasta aquí- promete, a través del hoy maltratado vocablo "propaganda" la calidad de sus productos, masivamente elaborados” (C. Nac. Com., sala B, 28/6/2002, “Sicania S.A. v. Automóviles Exclusivos S.A.”, LL 2002-F-565; DJ 2002-3-972).
“El concedente promete con la publicidad sus productos y crea una apariencia frente a terceros de responsabilidad, es por ello que los compradores compran en concesionarios oficiales y no a cualquier vendedor de automóviles” (C. 1ª Civ. y Com., San Isidro, sala I, 2/9/2003, "García, Manuel v. Hyundai Motor Arg. S.A. s/ resolución de contrato”, elDial - AA1A64).
“Hay que tener presente que el consumidor llega al producto luego que se convence de su necesidad. Necesidad que deriva probablemente de cuestiones personales, pero además por ser la consecuencia de la publicidad y otros medios de inducción utilizados por la modernas empresas proveedoras de bienes de consumo masivo. La adquisición de bienes por impulso o moda, lleva a considerar casi de indispensable uso lo que ayer eran lujos o excentricidades. Quienes provocan este cambio de conducta en los ciudadanos, creando las "normas sociales de consumo" (Stiglitz y Stiglitz, "Derechos y Defensa del Consumidor", La Rocca, p. 22 y ss.), deben responsabilizarse de los daños que ocasiona la insatisfacción vivencial de quienes inducidos por estas técnicas comerciales ven frustradas sus expectativas consumeriles por la inadecuada provisión del ansiado producto” (Juzg. 1ª Inst. Civ. y Com., Federación, 18/3/2008, “Miñones, Roberto Osvaldo v. Electrónica Megatone S.A. y otro”, LLLitoral 2008 (junio), 561).


Powered by FerozoSiteProvided by Dattatec