Jurisprudencia Aplicable

Inicio

Normativa

El consumo

Fabricante

Producto

Tipo de producto

Servicios

Responsabilidad

El juicio

Contacto
fondo
Contractual o extracontractual?
Contractual
Antiguos precedentes
Obligación de seguridad
Obligación de garantía
Obligación de resultado
Responsabilidad extracontractual
Noción de defecto
Defecto de diseño
Defecto de fabricación
Defecto de advertencia
Riesgos del desarrollo
Daño
Relación de causalidad
Responsabilidad objetiva
Responsabilidad subjetiva
Exoneración de responsabilidad
Extensión de la responsabilidad
Responsabilidad colectiva
Responsabiliad refleja
Reparación integral
fondofin

Defecto de diseño

“Atribuir a un elemento industrial carencia de la calidad debida importa decir, en términos de lógica jurídica, que no tiene, la composición, la resistencia ni la virtualidad indicados por algún parámetro o norma indicativo de cual fuera la medida debida de tales composición, resistencia y virtualidades. Fijar esa norma antes de ingresar a la solución es tan importante como mostrar la pieza rota, puesto que el juicio solutorio del caso consistirá en una comparación seria entre elementos predeterminados. Será insuficiente una afirmación sentimental y arbitraria sobre la sola pieza rota del automotor” (C. Nac. Com., sala D, 29/5/1992, "Befumo, Juan Eduardo v. Sevel S.A. y otro", ED 157-623/4).
“Los "defectos de construcción" afectan las características de toda una línea de productos como consecuencia de un error en el momento de proyectar el producto o su realización (por ej., usar un material de inferior utilidad)” (C. Civ. y Com., San Isidro, sala I, 11/7/1995, "Giovannetti, Angel v. F.S.A.", LL 1997-E-889).
“En un arma (…) no podría (…) imputarse responsabilidad a su fabricante (…) más allá de que ulteriormente la emplazada hubiere decidido modificar el dispositivo del seguro para optar por un mecanismo más eficaz” (C. Nac. Civ., sala A, 4/11/1997, "Chalita, Víctor v. Pasper S.A.C.I.A. s/ daños y perjuicios", ED 180-153).
“Al respecto, es dable destacar que el testigo Balbi, consejero técnico de la concesionaria Peugeot Citroën (fs. 57vta. prueba anticipada) donde fue llevado el rodado luego del desperfecto, siendo incluso quien lo recibió (fs. 303, 2ª preg.), interrogado acerca de si conoce la existencia de otros automotores de igual marca y modelo que hayan tenido el mismo problema, responde que conoce, pero no muchos (fs. 303, 8ª preg.), lo cual evidencia que frente a la concurrencia de determinadas circunstancias la toma de aire, por su forma y ubicación, permite la entrada de agua al motor y que, aunque no sea lo ordinario, ello ha ocurrido en otros casos. Lo hasta aquí expuesto crea una fuerte presunción (art. 163, inc. 5, Cód. Proc.) en cuanto a que el modelo que nos ocupa adolece de una falla de diseño en su toma de aire, no habiendo probado el fabricante que el daño se produjo por un uso anormal del vehículo según lo alegara en su defensa (art. 375 Cód. Proc.), en tanto no lo es circular bajo la lluvia -que pareciera ser el caso de autos- aun cuando se trate de un fuerte aguacero, pues la experiencia indica que todos los automotores lo hacen y son aptos para ello, máxime cuando quienes lo tripulan se encuentran a mitad de camino y en medio de una ruta. Rige, en todo caso, el beneficio de la duda en favor del consumidor que campea como principio rector en el texto de la ley instituida en su defensa (arts. 3°, 37 y concs. ley 24.240 t.o.). Cabe agregar que todos los estudios realizados en el vehículo coinciden en que no hubo ingreso de agua en el habitáculo cuyo piso está a treinta centímetros del suelo (fs. 57vta. y 135vta. prueba anticipada, y 306 de este expte.), lo que desmiente la afirmación de esta apelante de que la introducción de agua en el motor se debió a que el vehículo transitó indebidamente por zonas anegadas (art. 384 Cód. Proc.). Ello deja al chaparrón o al aguacero, o al charco de agua que es levantada por otro vehículo como únicas posibles causales de la entrada de agua por el conducto de aire, circunstancias todas que se dan habitualmente durante el tránsito por la vía pública. Por tal razón, debieron entrar en la previsión del fabricante al diseñar la toma de aire y el conducto que lo lleva hasta el motor ante el conocimiento de que podía ser fatal para éste la entrada de agua a través de ese adminículo (arts. 901, 903 y 904 Cód. Civ.). Por último, he de señalar que tratándose de una falla de diseño el vicio existía en el momento de la adquisición, con lo que queda cumplida la carga probatoria que pesa sobre la actora (art. 2168 Cód. Civ.)” (C. Civ. y Com., San Martín, sala II, 12/10/2004, "Bombardir, María Emilia v. Peugeot Citroën Argentina S.A. y otro", LLBA 2005-abril-355).
“Expuso que el 01.11.99, adquirió en Ferrarotti S.A. —concesionaria oficial de Peugeot S.A.— un vehículo utilitario marca Peugeot Partner Diesel. Añadió que, el 16.05.00 detenida la marcha mientras esperaba que el semáforo habilitara la circulación, en forma sorpresiva e imprevista, sin que ninguno de los relojes, controles, o mecanismos indicadores señalare irregularidad o deficiencias de funcionamiento, se produjo una explosión en el motor que le impidió continuar la marcha. Adujo que se dirigió a su concesionario pues el vehículo estaba amparado por el certificado de garantía, en tanto tenía una antigüedad menor a los seis (6) meses. Expuso que, le informaron que el problema era por defectos o vicios de fabricación —incorrecta ubicación de la toma de aire en la parte inferior del motor— y que aun no había sido corregida por las características del diseño” (C. Nac. Com., sala B, 29/12/2005, "Gonzáles Medina, Rosalino C. v. Peugeot Citroën Argentina S.A. y otro", Lexis Nº 11/40526).


Powered by FerozoSiteProvided by Dattatec