Jurisprudencia Aplicable

Inicio

Normativa

El consumo

Fabricante

Producto

Tipo de producto

Servicios

Responsabilidad

El juicio

Contacto
fondo
Contractual o extracontractual?
Contractual
Antiguos precedentes
Obligación de seguridad
Obligación de garantía
Obligación de resultado
Responsabilidad extracontractual
Noción de defecto
Defecto de diseño
Defecto de fabricación
Defecto de advertencia
Riesgos del desarrollo
Daño
Relación de causalidad
Responsabilidad objetiva
Responsabilidad subjetiva
Exoneración de responsabilidad
Extensión de la responsabilidad
Responsabilidad colectiva
Responsabiliad refleja
Reparación integral
fondofin

¿Responsabilidad contractual o extracontractual?

“La responsabilidad que incumbe al propietario de un restaurante elaborador de platos de comida frente a sus clientes, está enclavada en la esfera de la responsabilidad contractual” (C. 1ª Civ. y Com., La Plata, sala III, 27/10/1983, "Caprarella de Hernández Bardi, Beatriz v. Boccabella, José y otro", LL 1985-D-31).
“Claro que ese plexo normativo no es válido para aprehender a todos las pretensiones volcadas contra los Boccabella (...) aquellos actores que (...) demandan por derecho propio la reparación de los daños que les ocasionara la muerte de su cónyuge (...) ya de su ascendiente (...); ya de su descendiente (...), no lo hacen con causa en vínculo contractual alguno y, ni tal siquiera, por considerarse alcanzados por los efectos del contrato que vinculara al occiso con los demandados según el art. 1195 CCiv. (...) Acreditado el nexo causal entre la comida dañosa y la muerte de sus deudos, ha de subsumirse - tal como se hiciera en la instancia de origen- en la esfera de la responsabilidad extracontractual y en consonancia con el hecho específico legal que describe el art. 1113, 2º parte CCiv.: daño causado por el vicio de la cosa” (C. 1ª Civ. y Com., La Plata, sala III, 27/10/1983, "Caprarella de Hernández Bardi, Beatriz v. Boccabella, José y otro", LL 1985-D-31).
“Las dificultades que parece preanunciar esta duplicidad de encuadres normativos, no es tal, a poco que se advierta que los demandados, para eximirse de la responsabilidad surgente de la violación de su obligación contractual de garantía o seguridad (en tanto obligación de resultado); como de la que se le imputa desde la órbita extracontractual en forma objetiva por el vicio de la cosa (y aún si se lo hiciera desde planos subjetivistas y con fundamento en el art. 1109 CCiv. haciendo surgir la culpa del elaborador del plato de palmitos "in re ipsa" del vicio mismo), sólo podrán hacerlo demostrando: a) la culpa de la víctima; b) el hecho del tercero por el cual no deban responder y c) el caso fortuito” (C. 1ª Civ. y Com., La Plata, sala III, 27/10/1983, "Caprarella de Hernández Bardi, Beatriz v. Boccabella, José y otro", LL 1985-D-31).
“En el régimen de la responsabilidad contractual la amplitud resarcitoria es más restringida que en la responsabilidad extracontractual o aquiliana en la que rige el principio de la reparación integral” (Sup. Corte Bs. As., 4/6/1985, "Alimentos Técnicos Altese v. Dukcevic, Juan", JA 1986-II-602)
“No corresponde aplicar igual régimen de responsabilidad civil en el caso de daños causados por productos elaborados, según se trate de quien los fabrica o solamente de quien los comercializó, sin perjuicio de la coincidencia que puede haber en el resultado material. Así mientras el fabricante no vendedor tiene responsabilidad extracontractual frente al damnificado, que reviste la calidad de tercero, la responsabilidad del vendedor del producto elaborado es contractual” (C. 5º Civ. y Com. Córdoba, 11/11/1996, "César, Inés M. v. Supermercado Cordiez y otro", LLC 1998-1127).
“Sin embargo, no puede desconocerse que, en forma dispar nuestros tribunales, han entendido mayoritariamente, que la solución argentina es contraria al cúmulo o la opción, por lo que la pretensión resarcitoria debe ubicarse en lo contractual o en lo extracontractual, sin posibilidad de elegir entre una y otra regulación (art. 505 y sigtes., CCiv. para la primera y 1066 y sigtes. para la segunda), (Mosset Iturraspe "Responsabilidad por daños", t. I - Parte General, Rubinzal Culzoni, p. 524 y sigtes.), considerando que ésa es la buena senda, admite no obstante que es posible que por una cláusula expresa del contrato se dé cabida a la responsabilidad por actos ilícitos ante el incumplimiento de una obligación contractual, y que "no mediando cláusula expresa integran el contrato las normas supletorias relativas a la responsabilidad específica, como efectos naturales queridos por las partes... siempre que: a) se trate de un comportamiento antijurídico que caiga dentro o en el marco del contrato, por violar una obligación emergente del mismo; b) que el perjudicado por ese obrar sea el contratante y no un tercero extraño a la relación jurídica; y c) que la conducta sea imputable exclusivamente a la parte contractual. Si esos extremos no se dieran, si el contrato fuese solo la ocasión para el obrar antijurídico, o si el daño es soportado por un tercero, o si bien en su producción ha colaborado un tercero extraño al contrato, la acción resarcitoria ejercitable es la nacida de responsabilidad por acto ilícito". (C.Civ. y Com. Rosario, sala II, 9/2/1999, "García, Alberto c/ Elías, Ricardo", LL 2000-C-931; LLLitoral 2000-273).
“Sin perjuicio de recordar que en el estadio actual de nuestro derecho de daños se abre camino la unificación de las responsabilidades contractual y extracontractual, con la superación de las normas legales que construían una barrera, el criterio predominante es, mientras tanto se llega a la unificación, el de una responsabilidad aquiliana o extracontractual con base objetiva, fundada en el riesgo creado o en el deber de garantía. Y, asimismo, prima el criterio de una responsabilidad plural que alcance al mayorista, fabricante, importador, titular de la marca, etc” (C. Nac. Civ., sala H, 26/2/2001, “Lodoli, Roberto v. Massalin Particulares S.A s/ daños y perjuicios”, elDial - AA7B4).
La acción contra el proveedor o vendedor directo es contractual; pues se funda en la obligación tácita de seguridad o garantía implícita, accesoria del contrato de compraventa (cfr. Bustamante Alsina, Jorge, "responsabilidad civil por productos...", cit., p. 1069; Stiglitz, Gabriel A., ob. cit. ps. 17-21). En el supuesto de autos, estamos frente a una obligación de resultado; y, el factor de atribución de aquéllas es objetivo (cfr. Bueres, Alberto J., "El acto ilícito", Hammurabi, Buenos Aires, 1986, p. 53 y sigtes.; Andorno, Luis O., comentario a la obra de Bueres, La Ley, 1985-D-1224; Pizarro, Ramón D. "La responsabilidad civil del titular registral de un automotor y la ley 22.977", JA, 1985-II-792). Existe mayoritario acuerdo en doctrina para fundamentar la responsabilidad objetiva en el art. 1113, 2° parte CCiv.; pues esa norma si bien refiere explícitamente a la responsabilidad del dueño o guardián; no autoriza a desechar la responsabilidad por productos elaborados arguyendo que el vendedor no es ya dueño o guardián de la cosa al momento de la producción del daño. La responsabilidad que establece la citada norma no está necesariamente ligada con el derecho real de dominio y quien fue dueño o guardián al tiempo de introducir el riesgo debe responder (cfr. Alterini, Atilio A., ob. cit. p. 347; López Cabana, Roberto y Lloveras, Néstor L., ob. cit.; Farina, Juan M., "Defensa del consumidor y del usuario", Ed. Astrea, Buenos Aires, 1995, p. 339 y sigtes.)” (C. Nac. Com., sala B, 31/8/2001, "L., M. A. v. Ortopedia Alemana S.A.", LL 2001-F-666, RCyS 2001-890; DJ 2002-1-25).
“Claramente se traza una línea Maginot entre la responsabilidad contractual y la extracontractual. La primera de ellas rige cuando los daños originados por un producto elaborado, lo fueron en virtud de haberse celebrado un contrato entre consumidor y vendedor (fabricante vendedor o vendedor). La segunda cuando encuadramos la relación entre un consumidor y un fabricante no vendedor, como el del caso de autos ("Ferro, Carlos A. v. Massalin Particulares S.A. s/daños y perjuicio", expte. L 410937 J. 21, sala B, 5/5/2005). Hoy, intentando actualizar la situación al marco legal vigente (ley 24240) podemos decir que la relación fabricante no vendedor-consumidor, presenta características propias” (C. Nac. Civ., sala B, 24/2/2006, "Pagnotta, Marta M. v. Unilever de Argentina S.A.", JA 2006-II-288).
“El incumplimiento de poner a disposición del adquirente una cosa apta para la finalidad que fue concebida, origina una responsabilidad negocial que tiene su fundamento en la propia relación de consumo y que encuentra como legitimados pasivos a todos los que participaron en las diferentes etapas de circulación del producto (conf. art. 40, ley 24240)” (C. Nac. Com., sala E, 13/3/2008, “Bello Díaz, Nelson R. v. Fiat Auto Argentina S.A.”, Abeledo Perrot on line Nº 70045716).
“En lo que respecta a la responsabilidad, con excepción del vendedor de la cosa, es extracontractual, sin perjuicio de la equiparación de efectos del incumplimiento y del acto ilícito aquiliano que en este tópico introduce la norma citada” (Juzg. Civil y Comercial 3ª Nom., Rosario, 19/5/2008, "Santamaría, Héctor Daniel y Spitaglieri, Silvia Graciela v. Rayco, SRL s/ daños y perjuicios", LLLitoral 2008 (agosto) 795).
“A mi modo de ver, dentro de la normativa vigente, parece razonable encuadrar la cuestión sub lite en el ámbito de aplicación del art. 40 de la ley 24.240, sobre cuyos alcances estimo del caso realizar ciertas precisiones. Si bien la citada disposición no indica el carácter de la responsabilidad del fabricante, ni de los restantes sujetos que menciona como virtuales partícipes en la comercialización de los productos hasta su destinatario final, parece razonable situarla en la órbita contractual, en tanto la relación de consumo de que habla hoy el art. 42 de la Constitución Nacional se despliega a través de una suerte de cadena de contratos sucesivos — incluidos actos jurídicos unilaterales como sería, v. gr., una oferta vinculante— , en una secuencia que se extiende desde que el producto es lanzado al mercado hasta llegar al consumidor. En sintonía con esta idea sugiere Farina hablar de una responsabilidad negocial, a la que atribuye iguales alcances (ver Juan M. Farina, "Defensa del consumidor y del usuario", Astrea, Buenos Aires, 2004, p.451). Sobre la base de ese enfoque, le bastaría al consumidor con la prueba del incumplimiento, materializado en la existencia de un daño a su salud, seguridad o intereses económicos, causado por el defecto o vicio del producto en cuestión, ya que, verificado el incumplimiento contractual, la culpa se presume e incumbe al deudor la prueba de hechos excluyentes o eximentes (ver esta sala, in re, "Travetto, Oscar Horacio c. Sevel Argentina S.A s/ordinario" del 19.4.05)” (C. Nac. Com., sala C, 29/5/2009, “Varettoni, Daniel Arturo v. Viuda de Menoyo e Hijos S.A.”, DJ 25/11/2009, 3380 (del voto del Dr. Monti).

Powered by FerozoSiteProvided by Dattatec